jueves, 7 de febrero de 2013

Hemodiálisis y hemofiltración


Ayer fue un día más tranquilo ya que mi enfermera tenía solamente a un paciente a su cargo. Es por esto que como a lo largo de la tarde tuve momentos en los que estaba más libre, aproveché uno de esos momentos para ver como una enfermera de la planta de nefrología se acercó a nuestro servicio para iniciar a un paciente el tratamiento de diálisis. Fue entonces en cuando intenté recordar la teoría que había dado en la asignatura de Enfermeria Clínica III sobre las técnicas de depuración extrarenal, sin embargo notaba como no recordaba de forma clara la diferencia que existía entre hemodiálisis y hemofiltración, y que procesos fisiológicos intervenían en cada una. Es por esto que he decidido explicar en esta entrada las dos técnicas, a modo de recordatorio y de fijar mejor los conocimientos.

La hemodiálisis se trata de una técnica que utiliza la difusión y la ultrafiltración para depurar la sangre. Es eficaz para eliminar solutos de pequeño peso molecular como la urea, la creatinina y los iones. El circuito extracorpóreo se conecta al paciente mediante la línea arterial, y mediante una bomba de rodillo la sangre se impulsa hacia el dializador. En este, se encuentra la membrana semipermeable en la que se realiza la difusión y ultrafiltración. Cuando la sangre circula a través del dializador, las sustancias tóxicas pasan de la sangre al líquido de diálisis y mediante la presión hidrostática se extrae el agua. La sangre sale depurada del dializador y regresa al paciente por la línea venosa.

Esquema de la hemodiálisis.


La hemofiltración se basa en la eliminación de solutos mediante un transporte convectivo. El agua es arrastrada a través de una membrana semipermeable y se lleva con ella los solutos que son lo suficientemente pequeños para atravesar la membrana. El circuito extracorpóreo es similar al de hemodiálisis, aunque no hay líquido de diálisis y debemos reponer el volumen que se ultrafiltra menos el balance negativo que se quiera obtener. La reposición de líquido puede realizarse en la zona del circuito situada antes del filtro o después de que la sangre haya pasado por este.

Esquema de la hemofiltración.

CONVECCIÓN
DIFUSIÓN
Transporte activo.
Gradiente de presión
Transporte pasivo.
Gradiente de concentración.
Membrana alta permeabilidad.
Membrana semipermeable.
Moléculas de mediano y gran tamaño.
Moléculas de pequeño tamaño.
Reposición sí.
Reposición no.
Hemofiltración
Hemodiálisis.

Tabla comparativa entre convección y difusión.

Combinando esta dos técnicas se obtiene la hemodialfiltración. Se usa solución de diálisis y también se infunde líquido de reposición. Se extraen líquidos y solutos por convección y por difusión. Este método de depuración extrarenal es el más completo.

Cuando la enfermera de nefrología terminó de iniciar al paciente la hemodiálisis explicó las distintas presiones que se debían tener en cuenta. Ante esto me surgió la duda de qué información nos puede dar cada tipo de presión y qué debemos vigilar.


Las presiones que podemos monitorizar son las siguientes:
  • Presión de entrada: es la presión con la que succiona la bomba para extraer la sangre del paciente. Es siempre negativa (-50/-150mmHg). Si baja, puede ser debido a acodamientos de la línea arterial o el flujo sea demasiado alto para el dispositivo de entrada.
  • Presión de retorno o venosa: es la presión postfiltro, necesaria para que la sangre retorne al paciente. Es siempre positiva (50/150mmHg).Si aumenta, puede ser debido a que el catéter este acodado o el flujo de sangre sea demasiado alto.
  • Presión de filtro: es siempre positiva (100/250mmHg). Si aumenta, puede ser debido a que la línea esté acodada o a que el filtro se esté coagulando.
  • Presión del efluente: puede ser positiva o negativa (50/-150mmHg). Da una idea de cómo está funcionando el filtro.
  • Presión transmembrana (PTM): es el promedio de presión de la sangre que pasa por el sistema más la presión negativa del lado por donde fluye el líquido.


Para acabar, me gustaría añadir a la entrada algunos diagnósticos de enfermería que podríamos identificar en un paciente sometido a técnicas de depuración renal extracorpórea:

 Hipotermia r/c pérdida de calor por circulación extracorpórea
Ante este diagnóstico, es importante vigilar la temperatura del paciente.

 Riesgo de déficit de volumen de líquidos r/c aumento de peso excesivo interdiálisis
Para actuar sobre este diagnóstico es importante observar signos de sobrecarga o retención de líquidos, así como vigilar el estado de hidratación.



Bibliografía:

Esteban A, Martín C. Manual de Cuidados Intensivos para Enfermería. 3ª Ed. Madrid: Springer-Verlag Ibérica; 2000


FitzGerald DJ, Cocere G. Hemofiltración y Mediadores Inflamatorios. Latinoamer Tecnol Extracorpo [revista en internet] 2006 [acceso 6 de febrero de 2013] 13 (1). Disponible en: http://perfline.com/revista/volume13/v13n1/v13n1_04_art.pdf

Diagnósticos Enfermeros: Definiciones y clasificación 2009-20011. North American Nursing Diagnosis Association (NANDA). Madrid Elsevier, 2009.

martes, 5 de febrero de 2013

Midiendo la PVC, ¿decúbito supino o fowler?


Ayer tuve la oportunidad de medir a un paciente la presión venosa central (PVC). Es cierto que a lo largo de este rotatorio ya lo había realizado alguna vez, pero estando ayer junto a la enfermera ella me recordó que debía colocar al paciente en decúbito supino para que sea una medición fiable, ya que a mí se me había olvidado hacerlo y el paciente se encontraba en posición de fowler (cabecero elevado 45º).

Posición de fowler


Fue entonces cuando me surgió la duda de que diferencia podía existir entre medir la PVC en decúbito supino o en posición de fowler. Esta pregunta también me surgió debido a que la mayoría de los pacientes que se encuentran en la unidad de cuidados críticos deben estar en una posición de fowler, ya que muchos de ellos tienen dificultad respiratoria o están sometidos a ventilación mecánica.

Tras buscar información sobre esto, he encontrado un artículo en el que se expone que hay una diferencia significativa al medir la PVC en décubito supino y en fowler (1) . Siendo menor, en la segunda posición (2) .

Sabiendo esto, ¿se podría medir la PVC en pacientes que se encuentren en posición de fowler? Bajo mi punto de vista pienso que sí. Aunque sea más fiable realizar la medición con el paciente en decúbito supino, pienso que si está contraindicado ponerlo en esta posición, podremos igualmente medir la PVC con el paciente en posición de fowler pero teniendo siempre presente que los valores van a ser menores que si el paciente se encontrara totalmente en horizontal. Del mismo modo pienso, que si no hay contraindicación de colocar al paciente en decúbito supino, deberemos hacerlo para así obtener el resultado más exacto y fiable.

Por lo tanto, se puede concluir que siempre que sea posible deberemos realizar la medición de la PVC en decúbito supino, y si  realizamos la medición en fowler debemos informar al médico de que el paciente se encuentra en esta posición, para que se tome la decisión más adecuada a la hora de llevar a cabo un diagnóstico y una respuesta terapéutica.


Bibliografía:

1. Figg KK, Nemergut CE. Error in central venous pressure measurement. Anesth Analg [revista en internet] 2009 [acceso 4 de febrero de 2013]; 108 (4). Disponible en: http://www.anesthesia-analgesia.org/content/108/4/1209.full.pdf+html

2. Jiménez García S, Gómez Puyuelo M. ¿En qué medida influye el medir la PVC en posición fowler? Hospital la Princesa. Madrid; 2007. Disponible en: http://www.menycep.com/congresos/XXIEnfermeria/comunicaciones/eminencia1/02.pdf

domingo, 3 de febrero de 2013

Swan-Ganz VS PiCCO


El viernes tuve la oportunidad de ver como a un paciente le colocaban un catéter Swan-Ganz. La verdad que el motivo exacto de porque decidieron colocarle a este paciente este tipo de catéter lo desconozco, ya que no era uno de los pacientes que llevaba a mi cargo ese día, y solamente me acerqué a la habitación para ver como realizaban el procedimiento. Sin embargo, recordé el momento en que me explicaron este tipo de catéter el año pasado en clase. Me pareció algo complicado y engorroso de entender, pero tras ver el proceso de colocación y tras recordar con mi enfermera su funcionamiento, debo decir que me quedó mucho más claro.

El catéter Swan-Ganz se canaliza a través de una vena derecha de gran calibre (yugular, subclavia o femoral), quedándose alojado su extremo distal en la arteria pulmonar, y su extremo proximal en la aurícula derecha. En base a esto, nos puede dar información sobre 3 categorías: medidas de flujo sanguíneo (gasto cardíaco), presiones intravasculares intratorácicas (presión venosa central, presión de la arteria pulmonar y presión de capilar pulmonar) y parámetros oximétricos (saturación venosa mixta).

Catéter Swan-Ganz


Mientras hablaba con una enfermera sobre el catéter Swan-Ganz, esta me dijo que actualmente no se usaba tanto, y que se solía utilizar más el sistema PiCCO (Pulse-Induced Contour Cardiac Output).

El sistema PiCCo es un sistema de monitorización hemodinámica invasiva capaz de medir el gasto cardíaco por termodilución transpulmonar y estimar la precarga por medio del volumen sanguíneo intratorácico. Este método requiere la inserción de un catéter venoso central con un sensor capaz de medir la temperatura de la solución inyectada y un catéter arterial que posee un sensor de temperatura en su extremo distal.

Monitor PiCCO2


Tras esto, me surgió la duda de que método de monitorización es más fiable y en qué casos se utiliza el catéter Swan-Ganz. Para responder a estas preguntas he encontrado varios artículos de los que he seleccionado los siguientes por estar en castellano y por ser de años recientes:



En estos artículos se expone que la termodilución transpulmonar (sistema PiCCO) puede dar medidas inexactas en pacientes con shunts intracardíacos, estenosis aórtica, aneurismas de aorta y tratamientos de circulación extracorpórea, frente a la termodilución por catéter de arteria pulmonar (Swan-Ganz), que se considera como gold standar para el gasto cardíaco.

El catéter de Swan-Ganz, debido a la posibilidad de conocer la presión de enclavamiento pulmonar, es de mayor  utilidad en pacientes con distintos tipos de insuficiencia cardíaca, en el shock cardiogénico o en pacientes con hipertensión pulmonar. Además, esta monitorización sigue siendo de gran ayuda en el origen de la hipertensión pulmonar y en la diferenciación entre edema pulmonar primario (no cardiogénico) y secundario (cardiogénico).

Con la información encontrada, puedo concluir que el sistema de monitorización a través del catéter Swan-Ganz, tiene un mayor número de indicaciones ya que la presión de enclavamiento pulmonar nos da información que nos sirve de utilidad en un mayor número de procesos patólogicos, y es más fiable en la medida del gasto cardiaco. Sin embargo, los dos métodos son invasivos y pueden presentar complicaciones como infección, trombosis, sangrado y daño vascular por isquemia.

Al buscar en estos artículos también he encontrado métodos de monitorización hemodinámica no invasiva que no conocía. Algunos de ellos son el sistema NICOM, la ultrasonografía Doppler (sistema USCOM), y el doppler esofágico. Sin embargo, en servicios como una unidad de cuidados intensivos, la necesidad de precisión de los parámetros hemodinámicos hace que sea necesario el uso de técnicas invasivas que son por el momento las más fiables.

viernes, 1 de febrero de 2013

¿Heparinizar o Salinizar?


Hay muchas cosas que pasan desapercibido por delante de nosotros. Cosas que hacemos en cierto modo de forma sistematizada, sin darnos cuenta de por qué se hacen de esa manera. Llevo ya varios rotatorios a mis espaldas, he pasado por varios hospitales y por varios servicios, pero hoy me ha surgido una pregunta que no se me había ocurrido antes: ¿por qué limpiamos las vías venosas con suero salino y no con suero salino heparinizado?  ¿No evitaría esto la coagulación y alargaría la duración de uso de la vía venosa?



Para responder a estas dudas que me han surgido, he buscado información y he encontrado un artículo que expone que la heparina sódica inhibe la formación de fibrina y hace que el catéter refluya fácilmente en una proporción mayor a los catéteres salinizados. También se observa una mayor tendencia a la no permeabilidad de las vías que se encuentran salinizadas con respecto a las vías heparinizadas, aumentando así el riesgo de sufrir algún tipo de complicación (1) .

Sin embargo, no he quedado satisfecho con este artículo, ya que creo que tiene que haber algún motivo por el que no se heparinicen las vías venosas, y he encontrado un protocolo sobre el mantenimiento de vías venosas periféricas, y en él se llega a la conclusión que no existe ventaja respecto a la utilización de heparina en el mantenimiento de la permeabilidad de las vías venosas periféricas y en la prevención de infección. Además, la utilización de suero salino 0,9% monodosis en lugar de la solución con heparina, puede evitar problemas derivados del uso de heparina como las interacciones con fármacos, efectos adversos o reacciones de hipersensibilidad, así como disminuir el riesgo de contaminación asociado a la manipulación de los viales de heparina multidosis (2) .

Con lo expuesto anteriormente, me ha quedado claro el por qué no se usa suero heparinizado en vías venosas, ya que son más los efectos adversos que los beneficios que puede producir. Sin embargo, me ha resultado muy curioso lo dispar que son las dos publicaciones que he encontrado, y como es importante no creer lo primero que se lea, si no ponerlo en duda e ir más allá.


Bibliografía:
1. de la Torre Montero JC, Montealegre Sanz M. Heparinizacion versus salinizacion en cateteres perifericos cortos para extracciones de sangre. Metas de Enferm sep 2012; 15(7): 15-18

2. Serrano A. Protocolo de mantenimiento de vías venosas periféricas. Hospital Universitario Puerta de Hierro. 2006 [acceso 31 de enero de 2013]. Disponible en: http://www.madrid.org/cs/Satellite?blobcol=urldata&blobheader=application%2Fpdf&blobkey=id&blobtable=MungoBlobs&blobwhere=1158611788193&ssbinary=true

jueves, 31 de enero de 2013

La importancia del "Psico" de lo Biopsicosocial


En la entrada de hoy me gustaría hablar sobre M. Es un paciente de 68 años que estaba ingresado en la unidad de hematología, y que se trasladó a nuestro servicio debido a una insuficiencia respiratoria hipóxica y a una neumonía basal izquierda. Además, M presenta un síndrome mielodisplásico tipo CRDM (Citopenia refractaria con displasia multilinaje). M ingresó el viernes, y ya noté como era un paciente al que le gustaba mucho conversar con las enfermeras y el personal en general. El martes y el miércoles también he tenido la oportunidad de estar a cargo de este paciente, y he comprobado como ya hoy M tenía relación con gran parte del personal de la planta, incluso con el celador, que pasa un rato sentado haciéndole compañía y hablando con él cada tarde.



A lo largo de la carrera siempre nos han enseñado lo importante que es ver al paciente desde una perspectiva biopsicosocial. Es por esto que como hoy solo tenía a mi cargo a este paciente y tenía más tiempo libre, este tiempo lo he dedicado a hablar con M. Tras estar gran parte de la tarde hablando con él y sobre todo escuchándole, pude notar como en este pequeño tiempo sentía que lo conocía mucho más. M estuvo contándome historias de cuando era joven, como le ha tratado la vida y como ha cuidado de sus hijos de los que está muy orgulloso. A veces me contaba algo gracioso, por lo que yo me reía, pero intentaba no perder detalle de todo lo que me contaba. M me dio consejos sobre cómo actuar en algunas situaciones que se te presentan en la vida, y es que escuchar a una persona que tiene mucha más experiencia que tú es algo muy interesante. También hubo algún momento en el que M me hablaba más desanimado, el hecho de recordar momentos de cuando era más joven le emocionaba y también estaba preocupado por su hospitailzación, ante esto yo intentaba animarle. Fue casi al final de nuestra conversación cuando M me dijo que era una persona que sabía escuchar, y que era algo muy importante  ya que a muchas personas les viene bien que le escuchemos, no todo nuestro trabajo es simplemente poner medicación o estar vigilando parámetros y mirando monitores, si no escuchar a los pacientes y tratar también la parte “psico” de biopsicosocial. Y cuando un paciente te dice que sabes escucharle y que gracias, es algo que te llena personalmente y que hace valorar mucho está profesión.

Es entonces cuando he pensado en la importancia que tiene también el escuchar a los pacientes. Tenía el prejuicio de que en este tipo de servicios los enfermeros iban a  estar más pendientes de las patologías de los pacientes, y que entre tantos parámetros que hay que vigilar, y tantos monitores la parte psicológica y el escuchar a los pacientes iba a quedar en un segundo plano. Sin embargo veo que no es así, M lleva ya 5 días en nuestra unidad, y ya conoce a muchas enfermeras y auxiliares, que en algunos ratos se pasan a hablar con él. También me parece muy curioso lo que mencioné anteriormente: que el celador pase un rato sentado con el paciente viendo en el Ipad de M videos sobre caza que a los dos les gusta es algo que me sorprende,  ya que el celador es un profesional que en un principio puede parecer que no interviene en los cuidados del paciente, pero en este caso estoy seguro que el rato que está con M viendo videos y hablando con él hace que se sienta más animado.

Toda esta situación me ha hecho darme cuenta lo que he expuesto anteriormente, aunque este en una unidad donde sea muy importante vigilar y controlar las patologías de los pacientes, no hay que dejar atrás el trato humano a los pacientes y he sentido la necesidad de buscar artículos sobre ello. Tras buscar varios artículos, he encontrado uno acerca de las Alteraciones emocionales y necesidades psicológicas de pacientes en una Unidad de Cuidados Intensivos. En este artículo se expone como durante la estancia en la UCI los pacientes pueden desarrollar diversas alteraciones emocionales (ansiedad, depresión, etc). También se expone como según esta evidencia se consideraría necesaria la integración de profesionales en atención psicológica en el equipo multidisciplinar de cuidados de la UCI para la atención integral del paciente (1) Sabiendo esto, aunque no exista un psicólogo en el equipo multidisciplinar, creo que el personal de enfermería puede ayudar mucho en este campo, identificando y tratando problemas en este campo del paciente.

Volviendo al caso de M, en él podría identificar el siguiente diagnóstico relacionado con la esfera psicólogica:
Riesgo de baja autoestima situacional r/c deterioro funcional (2) 

Ante este diagnóstico he comprobado como a M le anima que pase un rato hablando con él. Es por esto que  aunque no sé qué pacientes me tocará llevar hoy, si no me toca estar con M, sé que en algún rato que tenga libre iré a hablar con él, porque en cierto modo esto también es una manera de cuidar.


Bibliografía:

1. Gómez-Carretero P, Monsalve V, Soriano JF, de Andrés J. Alteraciones emocionales y necesidades psicológicas de pacientes en una Unidad de Cuidados Intensivos. Medicina Intensiva [revista en Internet] 2007 [acceso 31 de enero de 2013] 31 (6). Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0210-56912007000600006&script=sci_arttext

2. Diagnósticos Enfermeros: Definiciones y clasificación 2009-20011. North American Nursing Diagnosis Association (NANDA). Madrid Elsevier, 2009.

miércoles, 30 de enero de 2013

En decúbito prono


P. es un paciente de 68 años que ingresó en la UCI debido a un shock séptico secundario a meningitis y una neumonía debido a una broncoaspiración. En su 3er día de ingreso, el paciente se encontraba con una perfusión de noradrenalina para mantener la tensión arterial estable. P se encuentra sedado con una perfusión de midazolam y cloruro mórfico. Respiratoriamente el paciente se encuentra conectado a un respirador en modo CMV (Ventilación Mecánica Controlada) con una FiO2 del 70%, sin embargo el paciente no mantenía buenas saturaciones de O2 por lo que el médico decidió que lo colocásemos en decúbito prono para mejorar el intercambio gaseoso en los alveolos posteriores.


Posición decúbito prono


Me pareció muy curioso ver a un paciente en esta postura, ya que no la había visto nunca  y no sabía muy bien para que servía. Tras buscar información sobre esta postura y sus usos en unidades de cuidado críticos, he comprobado que actualmente el decúbito prono es una terapia cada vez más habitual  en pacientes con SIRA (Síndrome de Insuficiencia Respiratoria Aguda) en las unidades de cuidados intensivos, ya que además de mejorar la oxigenación consigue una redistribución de la ventilación, favorece el drenaje de secreciones y reduce  las lesiones inducidas por la ventilación mecánica al posibilitar la disminución de la FiO2 y de la PEEP.  Además, según un estudio prospectivo en el que se evaluó el intercambio gaseoso en pacientes con SIRA se comprobó que tras una hora en posición de decúbito prono, todos los pacientes presentaron un incremento de la PaO2, la relación PaO2/FiO2 y en la saturación arterial de oxígeno, sin afección hemodinámica (1) .

Como no pude ver exactamente como realizaban el cambio de posición ya que se realizó durante el turno de la mañana, he buscado acerca de cómo llevarse a cabo este procedimiento. Según un Protocolo de colocación del paciente con Síndrome de Distrés de Respiratorio Agudo en decúbito prono, para realizar esta técnica son necesarios los siguientes profesionales:
  • 1 Médico en la cabecera de la cama encargado de dirigir el proceso, controlar el tubo endotraqueal  y la sonda nasogástrica.
  • 2 Enfermeras, una a cada lado de la cama, vigilando accesos vasculares y drenajes.
  • 2 Celadores, uno a cada lado de la cama en la zona toraco-abdominal, encargados de girar al enfermo.
  • 1 Auxiliar de enfermería de soporte, que colabore en el desplazamiento de las extremidades inferiores (2) .

Como durante todo el turno P. fue uno de los pacientes de los que mi enfermera era responsable, pude realizarle los cuidados y comprobar como es más difícil realizar cuidados básicos como la higiene de ojos y la oral, en pacientes en esta posición que en pacientes que se encuentran en decúbito supino. Tras esto me pregunté, ¿qué tipo de cuidados específicos tendrá P. por estar en decúbito prono? En primer lugar, es importante identificar los diagnósticos que presenta mi paciente debido a esto:

-          Riesgo de deterioro de la integridad cutánea r/c inmovilización
Las actividades que llevaremos a cabo para prevenir el riesgo de UPP será colocar a P. almohadas en las zonas de apoyo (pelvis y zona torácica), y realizar un cambio postural por turno cambiando la posición del cuello hacia el lado contrario.

-          Limpieza ineficaz de las vías aéreas r/c cuerpos extraños en las vías aéreas (3) .
Debido a que nuestro paciente está intubado y sedado, y no es capaz por él mismo de expulsar las secreciones, es importante que se realice una aspiración de secreciones en cada turno.

Además, sería importante vigilar en todo momento la saturación de oxígeno de nuestro paciente, para comprobar que presenta una buena oxigenación. Así como vigilar la presión del neumotaponamiento del TET que deberá estar entre 25-30 mmHg para que de esta forma prevengamos una posible extubación del paciente, ya que en decúbito prono sería dificultoso volver a intubarle y el paciente podría sufrir grandes complicaciones.


Bibliografía:
1. Cabrera Rayo A, Carrera Sánchez M, Méndez Reyes R. Efecto de la posición decúbito prono en el intercambio gaseoso de pacientes con síndrome de insuficiencia respiratoria aguda. Asociación Mexicana de  Medicina  Critica y Terapia Intensiva [Revista en Internet] 2002; 16 (1): 16-22. Disponile en: http://www.medigraphic.com/pdfs/medcri/ti-2002/ti021c.pdf

2. Bonet Procuras R, Moliné Pallarés A. Protocolo de colocación del paciente con Síndrome de Distrés Respiratorio Agudo en decúbito prono. NURE Inv. [Revista en Internet] 2009 May-Jun. [acceso 30 de enero de 2013]; 6 (40). Disponible en:    http://www.fuden.es/FICHEROS_ADMINISTRADOR/PROTOCOLO/protpicco_3923220099254.pdf

3. Diagnósticos Enfermeros: Definiciones y clasificación 2009-20011. North American Nursing Diagnosis Association (NANDA). Madrid Elsevier, 2009.

viernes, 25 de enero de 2013

¿Sólo existe el tubo orotraqueal?


En los días que llevo de prácticas en este servicio he comprobado como todos los pacientes que están intubados es con un tubo orotraqueal. ¿Por qué se usa solo este método si también están disponibles en la unidad mascarillas laríngeas?

El tubo orotraqueal (TOT) es el método de elección para aislar la vía aérea ya que la mantiene permeable de forma estable y existen pocos riesgos de dilatación gástrica, lo que disminuye por tanto el riesgo de broncoaspiración.

Tubo orotraqueal

La mascarilla laríngea es parecida al TOT pero con una mascarilla distal que se introduce a ciegas. Puede introducirse sin movilizar el cuello, por lo que está especialmente indicada en pacientes politraumatizados en los que hay una sospecha de lesión cervical. Sin embargo, la mascarilla laríngea no aisla por completo la vía aérea, y por lo tanto no evita el riesgo de broncoaspiración. Está contraindicada en pacientes con anomalías morfológicas del cuello o partes blandas, obesidad mórbida, patología local de faringe o laringe, trauma torácico. Aun así, permite introducir un TOT a través de su luz, por lo que puede utilizarse cuando se han cometido varios intentos fallidos de intubación con tubo orotraqueal.

Mascarilla laríngea


Otro método no quirúrgico que existe para realizar la intubación orotraqueal es el combitube. Es un tubo flexible con dos luces, una de las cuales se parece al TOT y la otra es un obturador esofágico con el extremo distal cerrado. Posee un balón colocado sobre el TOT proximal faríngeo, que aisla la nasofaringe, y otro balón más distal para sellar el esófago o la tráquea. Permite una ventilación adecuada y la aspiración gástrica por TOT si se introduce en esófago, evitando la broncoaspiración al retirarlo. Como inconveniente principal es que no se pueden aspirar las secreciones traqueales si se introduce en esófago (1) .

Combitube

Tras conocer estos tres métodos de intubación orotraqueal, entiendo que sea el TOT el más utilizado en medio hospitalario, ya que es el que presenta más ventajas para pacientes en los que sabemos que no presentan una lesión cervical, ya que para ello si sería conveniente el uso de la mascarilla laríngea y el combitube.

Debemos tener presente que en un paciente intubado presentará el diagnóstico de Limpieza ineficaz de las vías aéreas r/c cuerpos extraños en las vías aéreas m/p sonidos respiratorios adventicios (2) .

Es por esto que en pacientes intubados deberemos prestar especial atención a las secreciones y aspirarlas una vez en el turno como mínimo, ya que el paciente al estar sedado no tendrá reflejo tusígeno y no será capaz de expulsarlas por el mismo.



Bibliografía:

1. Biarge Ruiz AN, Silles Suarez L. Manejo prehospitalario de la vía aérea en el paciente politraumatizado. Emergencias 1999; 11: 47-53 [acceso 25 de enero de 2013] Disponible en: http://xa.yimg.com/kq/groups/18209890/1424206651/name/via+aerea+en+politrauma.pdf

2. Diagnósticos Enfermeros: Definiciones y clasificación 2009-20011. North American Nursing Diagnosis Association (NANDA). Madrid Elsevier, 2009.